1-“Examina todas las vidas de Santos que quieras, o libros de doctrina: en ninguno hallarás los prodigios de mi Querer obrando en la criatura y la criatura obrando en el Mío. Todo lo más encontrarás la resignación, la unión de los quereres, pero el Querer Divino obrando en ella y ella en el
Mío, en ninguno lo hallarás. Eso significa que aún no había llegado el tiempo en que mi bondad iba a llamar a la criatura a que viviera en este estado sublime. Igualmente, el mismo modo como te hago orar no se encuentra en ningún otro”.
(Jesús a Luisa Piccarreta, Volumen 14°, 06.10.1922
2-Más que “hacer oración”, el
Señor quiere que “seamos oración” en El. Oración que es amor que adora, amor que repara, amor que comparte todo con el Amado, amor que Le da honor y gloria, amor
que intercede, amor da las gracias, amor que Lo ama por todos y en todas las obras de Dios...
3-Al respecto, es muy significativo este párrafo del volumen 12° (04.06.1919):
Continuando mi habitual estado, estaba diciendole a mi amado Jesús: “No desprecies mis oraciones; son tus mismas palabras las que repito, tus mismas intenciones,las almas que quiero como las quieres Tú y con tu mismo Querer”.
4-Y Jesús bendito me ha dicho: “Hija mía, cuando te oigo que repites mis palabras,mis plegarias, querer como quiero Yo, me siento atraído hacia tí como por muchos
imanes; y al oirte repetir mis palabras, tantos gozos distintos siente mi Corazóny puedo decir que para Mí es una fiesta. Y mientras gozo, me siento debilitado por
el amor de tu alma y no tengo fuerza para golpear las criaturas.
5-Siento en tí las mismas cadenas que Yo le ponía al Padre para reconciliar al género humano. Ah,
sí, repite lo que Yo hice, repítelo siempre, si quieres que tu Jesús en tantas amarguras encuentre una alegría de parte de las criaturas”.
6-Hay que decir que toda la vida de Luisa, destilada gota a gota en sus escritos, es una continua oración, porque es un incesante anhelo de amor a Jesús. Parece como si en
nuestro tiempo algunos hubieran descubierto al Espíritu Santo, la así llamada oración“espontánea”, la alabanza al Señor. Pues bien, todos los Santos han experimentado
todo eso en su vida; pero, entre todos, de una forma muy singular y original, Luisa.
7-Es suficiente ver ese palpitar de su alma en la continua meditación de las “Horas de la Pasión”, que hacía continuamente, a partir de la “Novena de la Navidad” que hizo
cuando tenía 17 años.Esas “horas” son precisamente su “escuela de oración”. Son su“escuela de vida”.
8-La oración es un encuentro de amor con Dios, es el encuentro entre la Voluntad Divina y la voluntad humana. Y el Señor dice:
“Los mismos Sacramentos producen sus frutos a medida que las almas se someten a mi Voluntad; en la medida de la unión que tienen con mi Querer, así
producen los efectos. Y si no estan unidas con mi Querer, Me recibirán en la Comunión, pero se quedarán en ayunas; se confesarán, pero estarán siempre manchadas; vendrán a mi presencia sacramental, pero si nuestros quereres no se confrontan, seré para ellas como muerto, porque sólo mi Voluntad en el alma que
se deja dominar por Ella produce todos los bienes y da vida a los mismos Sacramentos.Y los que no comprenden ésto, significa que son infantiles en la religión”.
(Vol. 11°, 25.09.1913).
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