Jesús en
el seno del Padre.
El
Decreto de la Encarnación.
Como por
ejemplo, en una hora me ponía con el pensamiento en el paraíso y me imaginaba a
la Santísima Trinidad: Al Padre que mandaba al Hijo a la tierra, al Hijo que
prontamente obedecía al Querer del Padre, y al Espíritu Santo que consentía en
ello. Mi mente se confundía tanto al contemplar un misterio tan grande, un amor
tan recíproco, tan igual, tan fuerte entre Ellos y hacia los hombres, y en la
ingratitud de estos, especialmente la mía, que en esto me habría quedado no una
hora sino todo el día, pero una voz interna me decía:
"Basta,
ven y mira otros excesos más grandes de mi Amor."
MEDITACION
Y ORACIÓN DEL PRIMER EXCESO DE AMOR
Las Bodas
de Caná
Jesús, amor
mío y vida mía, veo que antes de dar inicio a tu vida pública el amor de tu
Corazón te conduce a asistir junto con tu Madre a las bodas de Caná y por lo
tanto te sigo con mi te amo.
Tu corazón late de ternura pues recuerda haber bendecido otras bodas en el paraíso terrenal: las de Adán inocente. Más aún, fueron bodas dobles a las que asististe entonces: las bodas entre la Divina Voluntad y la humana, y las bodas entre el hombre y la mujer, a los cuales les dabas por dote la creación y sobretodo la Divina Voluntad, palpitante en sus corazones y en cada cosa creada.
¡Oh Jesús mío!, quiero ponerme cerca de ti para revestir tu dulce mirada, tu voz melodiosa, tus fascinantes modos con mi “te amo, te bendigo, te adoro, te doy gracias”; por aquel amor que te impulsó a ceder a la súplicas de la Reina Soberana, te ruego que quieras cumplir el gran milagro de transformar la voluntad humana en Voluntad Divina y así pueda reinar como en el cielo así en la tierra.
1 Padre
Nuestro, Diez “Ave Maria” y Gloria
JACULATORIA
Jesús mío,
ábreme el corazón y enciérrate en él
para que
sienta más Tu Vida que la mía.

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