Jesús en el seno de su Madre
Santísima.
El Amor
que lo reduce a la estrechez y a la inmovildad.
Mi mente
entonces se transportaba al seno materno de su Madre Santísima y yo
quedaba estupefacta al considerar a aquel Dios tan grande en el cielo y ahora,
sin embargo, tan anonadado, empequeñecido y restringido, que no podía moverse y
casi ni siquiera respirar. La voz interior me decía:
"¿Ves
cuánto te he amado? ¡Ah! dame un lugar en tu corazón, quita todo lo que no es
mío, porque así me darás más facilidad para poderme mover y respirar."
Mi corazón
se deshacía, le pedía perdón, prometía ser toda suya, me desahogaba en llanto,
sin embargo, lo digo para mi confusión, volvía a mis habituales defectos. ¡Oh!
Jesús, cuán bueno has sido con esta miserable criatura.
MEDITACION
Y ORACIÓN DEL SEGUNDO EXCESO DE AMOR
La
Institución de la Sagrada Eucaristía
Me parece
sentir que me susurras al oído: Hija mía, mi amor siente necesidad de tu
compañía; mis enemigos, envidiosos por los gritos de alabanza de las
muchedumbres, buscan quitarme la vida, y por eso, antes de morir, quiero
instituir el Sacramento de la Eucaristía, para dejar un último recuerdo del
intenso amor que nutro por mis hijos y para poder quedarme para siempre con
ellos.
¡Aprovecha este don mío para pedirme sin interrupción mi Fiat Divino!
¡Oh Jesús
mío!, quiero que mi te amo no te abandone jamás y que sea eterno junto contigo;
por eso lo dejo con mi “ te adoro, te bendigo, te doy gracias”, en cada hostia
sacramental, en cada lágrima secreta que derramas en cada partícula consagrada,
en cada ofensa que recibes y en las reparaciones que cumples, para pedir junto
contigo que el Reino de la Divina Voluntad reine y domine en el cielo así en la
tierra.
1 Padre
Nuestro, Diez “Ave Maria” y Gloria
JACULATORIA:
Jesús mío,
ábreme el corazón y enciérrate en él
para que
sienta más Tu Vida que la mía.

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