El Amor
devorador.
De la
segunda meditación pasaba a la tercera y una voz interior me decía:
"Hija
mía, apoya tu cabeza sobre el seno de mi Mamá, mira dentro de él a mi pequeña
Humanidad. Mi Amor me devoraba, los incendios, los océanos, los mares inmensos
del Amor de mi Divinidad me inundaban, me incineraban, levantaban tan alto sus
llamas que se elevaban y se extendían por doquier, a todas las generaciones,
desde el primero hasta el último hombre, y mi pequeña Humanidad era devorada en
medio de tantas llamas, ¿pero sabes tú qué cosa me quería hacer devorar mi
eterno Amor? ¡Ah, a las almas! Y sólo estuve contento cuando las devoré todas,
quedando todas concebidas conmigo; era Dios, debía obrar como Dios, debía
tomarlas a todas; mi Amor no me habría dado paz si hubiera excluido a alguna.
Ah hija mía, mira bien en el seno de mi Mamá, fija bien los ojos en mi
Humanidad recién concebida y en Ella encontrarás a tu alma concebida conmigo y
también las llamas de mi Amor que te devoraron. ¡Oh, cuánto te he amado y te
amo!"
MEDITACION
Y ORACIÓN DEL TERCER EXCESO DE AMOR
La
Anunciación
¡Ave, oh
María, Reina nuestra! El Fiat Divino te ha llenado de gracia. El Verbo Divino
ha ya pronunciado su Fiat y quiere venir, ya está detrás de mí; pero quiere tu
Fiat para darle cumplimiento a su Fiat.
A un
anuncio tan grande y tan anhelado por mí -aunque jamás había pensado que yo iba
a ser la elegida-, me quedé asombrada y vacilé por un instante, pero el ángel
del Señor me dijo:
¡No temas,
Reina nuestra! ¡Tú has hallado gracia ante Dios! ¡Has vencido a tu Creador! Por
eso para darle cumplimiento a la victoria pronuncia tu Fiat.
Yo
pronuncié mi Fiat y, ¡oh, qué maravilla! Los dos Fiat se fundieron en uno sólo
y el Verbo Divino descendió en mí; mi Fiat, que tenía el mismo valor que el
Fiat Divino, formó con el germen de mi humanidad, la pequeña humanidad que iba
a encerrar al Verbo Eterno, cumpliéndose así el gran prodigio de la
Encarnación.
1 Padre
Nuestro, Diez “Ave Maria” y Gloria
JACULATORIA:
Jesús mío,
ábreme el corazón y enciérrate en él
para que
sienta más Tu Vida que la mía.
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