domingo, 25 de noviembre de 2018

SEXTA HORA

El Amor sofocado y confinado en las tinieblas del pecado y de la ingratitud.

"Hija mía, ven, ruega a mi amada Mamá que te haga un lugarcito en su seno materno, a fin de que tú misma veas el estado doloroso en el cual me encuentro."

Entonces me parecía con el pensamiento, que nuestra Reina Mamá, para contentar a Jesús me hacía un pequeño lugar y me ponía dentro. Pero era tal y tanta la oscuridad que no lo veía, sólo oía su respiro y Él en mi interior seguía diciéndome:

"Hija mía, mira otro exceso de mi Amor. Yo soy la luz eterna, el sol es una sombra de mi luz, pero ve adonde me ha conducido mi Amor, en qué oscura prisión estoy, no hay ni un rayo de luz, siempre es noche para Mí, pero noche sin estrellas, sin reposo, siempre despierto, ¡qué pena!, la estrechez de la prisión, sin poderme mínimamente mover, las tinieblas tupidas; hasta el respiro, respiro por medio del respiro de mi Mamá, ¡oh, cómo es cansado! Y además agrega las tinieblas de las culpas de las criaturas, cada culpa era una noche para Mí, las que uniéndose juntas formaban un abismo de oscuridad sin confines. ¡Qué pena! ¡Oh exceso de mi Amor, hacerme pasar de una inmensidad de luz, de amplitud, a una profundidad de densas tinieblas y de tales estrechuras, hasta faltarme la libertad del respiro, y esto, todo por amor de las criaturas!"

Y mientras esto decía gemía con gemidos sofocados por falta de espacio, y lloraba. Yo me deshacía en llanto, le agradecía, lo compadecía, quería hacerle un poco de luz con mi amor como Él me decía, ¿pero quién puede decirlo todo? La misma voz interna agregaba:

"Basta por ahora. Pasa al séptimo exceso de mi Amor."

MEDITACIÓN Y ORACIÓN DEL SEXTO EXCESO DE AMOR
La Transfiguración

Hija Mía. En cuanto surge mi Voluntad, todos los actos humanos quedan investidos de luz, toman su puesto de honor en mi Voluntad, cada uno recibe su especial tinte de belleza y la vivacidad de los colores divinos, de modo que el alma queda transfigurada y cubierta de una belleza indescriptible.

Conforme surge el Sol de mi Voluntad pone en fuga todos los males del alma, quita el sopor que han producido las pasiones, es más, ante la Luz del Fiat Divino, las mismas pasiones besan aquella Luz y ambicionan convertirse en virtudes para hacer homenaje a mi entera Voluntad. (Vol. 21, Marzo 22, 1927).

Por fin, contemplando a Cristo y a su Madre en la gloria, ve la meta a la que cada uno de nosotros está llamado, si se deja sanar y transfigurar por el Espíritu Santo. De este modo, se puede decir que cada misterio del Rosario, bien meditado, ilumina el misterio del hombre. (Carta Apostólica Rosarium Vergine María (25) S.S. Juan Pablo II).

1 Padre Nuestro, Diez “Ave Maria” y Gloria

JACULATORIA:

Jesús mío, ábreme el corazón y enciérrate en él 

para que sienta más Tu Vida que la mía.

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